Elefante

Vivimos en un país sin elefantes, el último domesticado “Dumbo” murió el 98 en el Parque de las Leyendas, tuve la suerte de mirarlo ojeroso y viejo,  comiendo infinitas formas de caridad. Se dice que los elefantes retornan siempre a su sitio de origen para morir, cuenta la historia que “Dumbo” un día antes morir daba vueltas y vueltas y como nunca estuvo agresivo y lloraba desconsoladamente. Preludio de su paz.  El elefante en algunas culturas representa la fuerza, el honor, la estabilidad y la paciencia y vaya que “Dumbo”  si lo tuvo con millones de niños peruanos que pasaron por su jaula.

Soñar con elefantes representa el poder, la fuerza y el orgullo…pero también es una advertencia para escapar de la siempre peligrosa soberbia y vanidad.

En el simbolismo cristiano, el elefante es un ícono de la templanza. Los chinos consideran al elefante como un símbolo de felicidad, longevidad y buena suerte, es por ello que siempre que vayamos a cualquier “chifa de chinos” veremos a un elefante camuflado.

En la India, el elefante ocupa un lugar importante en la vida cotidiana y es considerado como un miembro de la familia, incluso Charles Darwin en su diario escribió que los elefantes en la India lloran de tristeza, si pues, no olvidemos que a veces la fuerza física no basta para a una débil y plumífera tristeza.

En África el elefante se le respeta no solo por su instinto salvaje sino por su inmensa calma para dominar plácidamente a los demás. Existe un proverbio africano que dice “cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre”, refiriéndose al sufrimiento de los niños producto de la lucha intensa entre etnias.

Pinté éste elefante de color y trompa de camarón. Lo pinté en una piedra anónima y se convirtió en roca viva, de ese color soñé al inmenso animal. Estaba rodeada de un intenso verde. Por el aroma y el aire helado era sin duda la pampa de Junín, inverosímil, pero mágico.


Hace tiempo que no me soñaba de niño o de elefante, en esa pampa donde corría cargando  mis fragilidades y soledades, pero sintiéndome elefante, fuerte para conquistar todos los mundos incluso el mío.

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