Cada día más fuertes y sabios que yo, creo que siempre lo fueron. Mi otoñal capacidad de escucha se sobrecoge ante abrumadoras historias. Diálogos, abiertos del mismo modo y sabor, destilan una represa de preguntas contenidas en cada mano y aciertos "compartibles" en cada gesto. Mi aprendiz estilo de visionar escenarios es subyugado con sus proyecciones alucinantes, uno más que el otro, me asustan como con esa ingenua y sagacidad actitud pintan el futuro como si nada. Ser padre de hijos soñadores es una manera casual de ser feliz.

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